Mucho ruido, muchas nueces

A mordidas 1.0

Una palabra: __________

Comienzo este post desde un lugar común, al afirmar que todo en la vida cumple su ciclo. Con esto me refiero al cierre, al menos en su primera fase, de Relojito Biológico.

Fueron dos años de ejercitar la pluma –o el teclado en este caso– y de vaciar mis instintos de supervivencia ante los ojos de todo el que se diera una vuelta por el dominio; también de mentar madres, desahogarme hasta la médula y repartir versos a diestra y siniestra. Gracias a la existencia de Relojito, el dueño de mis ex quincenas se percató de que mi hamster giraba de una manera muy peculiar y me pidió que formalizáramos el asunto: es increíble lo que un cerebro con tantos tornillos sueltos, como el mío, puede lograr. Situaciones muy afortunadas se dieron gracias a mi primer blog; estoy más que agradecida y lista para darle vuelta a la hoja. Es tiempo de celebrar mi regreso a la vida de estudiante y de poner mi proyecto literario en la punta del iceberg. También es tiempo de reír. De absorber.

A mordidas nace como respuesta a esta nueva oportunidad de aprehender el mundo que Nueva York me regala. Menuda jungla en la que vine a caer. Las posibilidades me estremecen.

CW*

2 comentarios sobre “A mordidas 1.0

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